Buenaventurado aquél que comprenda que la felicidad no se basa en la lujuria instaurada en nuestra sociedad sino en los más recónditos placeres sensoriales que nos promete aquello que no vemos, pero si sentimos. Conocer la diferencia entre pasión y placer es primordial para esa ínfima parte de nuestro corazón que nos impulsa a beneficiarnos con los atributos de ese ser tan querido, muchas veces sin aceptar que lo vivido no siempre es lo adquirido. Basándonos en la trayectoria de nuestro sentir, podríamos decir que logramos convivir entre altibajos y pesares, mas uno no se detiene en las cumbres imponentes ante las que sucumbimos cuando vemos que, llegando a ellas, hacia abajo hay una gran caída... disfrutemos de las sensaciones de vértigo que nos producen y convirtamos cada segundo en una eternidad, todo para nuestro beneficio. ¿Qué nos brinda energía? Energía es todo lo que nos rodea, desde un pequeño jugando en una plaza, hasta un hombre que intenta superarse ante las imposibilidades de la vida... energía es el hecho de querer ser más sin hacer menos por el prójimo, energía la que me das y energía la que te proveo sin medida. No intento cambiarles la vida, mucho menos la forma de actuar, tan solo deseo que entiendan que si van a vivir, haganlo a pleno y sin dejar de lado ninguna situación que crean que los va a hacer sentir degradados. La vida misma es felicidad, la sensación de estar vivo es inigualable aún sin saber lo que se siente estando muerto, porque la vida es nada y a la vez, es todo.

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