Darme cuenta de que el sueño se convirtió en realidad es tan solo una simple analogía que logra conectar tu pasado con mi futuro.
Esa vía de escape ante tus más recónditos sentimientos, esos que alguna vez supieron darme cobijo y hoy son un tesoro oculto de quien lo descubra.
Gracias por ese brindis que me abrió la mente ante la vida misma, ante el mundo, junto con todo lo que lo integra y conlleva.
Mi imaginación cuenta con un poder indescriptible, casi tan grande como el temor que emano al verte sufrir, tanto como si lo padeciera yo mismo.
Siento, concibo y permito, todo para tu beneficio. Exhalo, perplejo, vacío ante mi pesar, de la misma forma con la que alguna vez este individuo te logró cautivar.
¿Sabías que no se siente desde lejos? Inténtalo, pero desde la sensación de la nada misma, esa que sentiste cuando yo me fui.
Bello paralelismo, constancia nula. Tendríamos que intentarlo de nuevo, tal vez en otra vida... o por nuestro bien tal vez nunca.
¿Quieres saber cuánto se necesita? Yo te lo diré, prometo lo haré.
¿Cuánto se necesita para aceptar los errores?
¿Cuánto se necesita para ser generoso?¿Cuánto se necesita para saber la verdad?
¿Cuánto se necesita para sentirse amado?
¿Cuánto se necesita para lograr entender?¿Cuánto se necesita para no herir a nadie?
¿Cuánto se necesita para alcanzar una meta?
¿Cuánto se necesita para volver atrás?¿Cuánto se necesita para ser feliz y disfrutar?
¿Cuánto se necesita para tenerte?
Eldíaquesepaslomuchoquepiensoentísabráslodifícilqueesolvidartemientrasestásaquí.