¿Desde cuándo hay un día para amar? Desde que el hombre supo que había que rendir cuentas ante su prójimo en un acto de redención con él mismo. Desde ese día nada fue igual, desde ese día... el amor fue prófugo. No se puede pedir que aparezca ni tampoco que desaparezca, pero menos se puede pretender que en una fecha en particular se logre conmover las almas de aquellos que siempre fueron leales a sus sentidos y razón. Grandeza sobre pereza, astucia bajo llave, todo lleva al mismo punto por ese camino de baches y temblores. Patético detalle que conlleva un sinfín de situaciones particulares que solo pueden sucederme a mí, y raramente a ti. No creerás si te digo que finalicé mi búsqueda, mas ocurrirá infinitas veces hasta detenerla con un disparo certero al corazón. -"No tengo mas munición", deslizaste cabizbaja creyendo que nadie te oiría, sin embargo repliqué al unisono de -"No hace falta, tu mirada hizo lo necesario". Ciclo cabal, renovación fiel a la festividad que hace creer a los participantes que están listos para ser bañados en felicidad y en posterior entregados al placer. Epístola que demuestra lo contrario, mas no se puede entender como algo tornaría a lo más grande en lo más diminuto. ¿Creíste que no sería de esta forma? Tarde, deberías de haberlo supuesto antes, y ahora disfrutarías de una velada apasionante. Atractivo escenario, actores desdichados imitan una plegaria de santos y vírgenes, sin saber que ellos mismos son los protagonistas de su propia obra. Muchos quisieron liberarse, mas solo uno tuvo la suerte. Renegado ante el ejemplo intrínseco, prometió liberarse del pecado y así salir adelante ante esto, pero no tuvo en cuenta un detalle: Él sería partícipe para toda la vida.
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