viernes, 28 de enero de 2011

"Los condenados":

Las mujeres en las calles lucen tristes en esta pequeña ciudad incrustada en oro.
¿Por qué sucede eso? ¿Acaso no era la ciudad de los 'sueños'?
Si... pero viene con un precio.


Es una ciudad que nunca hace nada y toma todo el crédito.
Un lugar que promete demasiado pero jamás dice nada,
ni le importa.
Aquí no hay memoria, siquiera un poco,
no hay sueño propio salvo el de los demás.


A lo largo del mundo puedes hablar de un lugar que solo viste en imagenes
inmortalizado por su vicio y denotado por su masacre.


Hay dinero en el aire aquí...
lo único que debes hacer es acercarte y agarrarlo.


En sótanos, garajes, estacionamientos, terrenos, colegios,
mercados, habitaciones y demás...
Los diamantes son exhibidos a partir de especulaciones,
cada una de ellas sobre vidas simples y alfombras rojas.


El silogismo inverbe plasmado sobre la noche misma.
La cultura es un cliché en un lago de sangre sin movimiento,
aquí los tiburones juegan, no puedes desaparecer...
mucho menos unírteles.


En cuanto a préstamos y tarjetas de crédito,
te pasas la semana mintiéndote que todo era real,
absolutamente todo.
Tan solo para verlo como película de horror
cayendo en pedazos por la gravedad de la realidad.
Los ojos vidriosos que se apegan al amanecer,
absolutamente nada está garantizado.


¡Felicitaciones! Te convertiste en parte de la nueva raza:
"Los elegidos... o los condenados".
Ahora estás lejos sin una moneda,
tu dinero yace en memorias pasadas
y tus tarjetas de crédito están partidas al medio.


Es tiempo de imaginar un paisaje lleno de fantasía,
ese será el jardín trasero de tu triste película.
Un sueño despierto vuelto a ser escrito, 
sin tu permiso, por supuesto.
El verdadero lujo, el foco suave, la obra de teatro,
tan solo son pequeños detalles de un mundo
el cual jamás será transferido a la realidad.


Tomaste tu chance, ¿verdad?
La chance no tenía validez esta vez
tal vez en tu próxima vida...
y con suerte puedas volver caminando.


Las chicas en la calle lucen tristes en esta ciudad de cartón.
No preguntes por qué, pero es la única cosa que es real.
El oro es para tontos, y el paraíso está perdido,
pero el hambre de los desamparados es aún mayor.


Día a día ellos caen como pétalos de rosas,
como tinta que no secará o degradará,
tan solo correrá entre rajaduras y aberturas.
Así que espero que alguien te salve, antes que te condenen...
realmente lo deseo.



Todas las chicas están impuestas en este pequeño libro negro,
si no me crees miralo más de cerca... (si es que puedes)



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