martes, 25 de enero de 2011

"Del corazón y otros pormenores":

¿No les ha pasado alguna vez que creyeron encontrar el amor de su vida, y tiempo después se dieron cuenta que éste no lo era? El que opte por darme una respuesta negativa:

a) Me está mintiendo (Y eso NO me gusta)
b) Es el afortunado que se obtiene de apartar 999.999 personas de un grupo de 1.000.000; ese restante es el personaje en cuestión (Lo explicaría con un gráfico pero creo que se entendió bastante bien)

Para todo el resto de nosotros, terrícolas con sentimientos, existe la cruda realidad... el amor jamás acierta.
Pero entonces se preguntarán... ¿Cómo que jamás acierta? Bien, es sencillo de explicar, y para eso procederé a explicarlo planteando una simple pregunta que la habrán escuchado decenas de veces (más si son mujeres y gustan de esos 'pijama party', los cuales nosotros los hombres jamás conocimos):

Muchacha N°1: - ¿Cuántas veces te enamoraste?


Muchacha N°2: - Mmm no sé, 3 o 4 veces supongo.

TEORÍA CONCLUÍDA.


Diganme, ¿cuántos de ustedes se enamoraron a primera vista? Ahora... ¿cuántos de esos amores fueron concretados? Aceptemoslo señores, vivimos enamorándonos cada vez que damos vuelta en la esquina. Aceptenlo mujeres, cada macho musculoso que se les cruza lo ven como potencial padre de sus hijos (o al menos le darían la chance de intentarlo). El amor jamás va a llegar de buenas a primeras golpeando las puertas de su corazón bajo el cántico de: "Llegó Cupido, el enamorador a domicilio" y flechazo de por medio hace que sus ojos se conviertan en corazón y vayan por la calle como zombies yendo a buscar a su nuevo amor no correspondido.

El problema radica en una simple pero detallada condición propia de cada uno de nosotros: "La decisión" Cuando uno empieza a desenvolverse en el mundo en que vivimos, empezamos a aplicar una encomienda intrínseca, la cual se nos refresca desde el día que nacemos: "Dar lo mejor de uno".
Muchos estarán pensando si es que todavía se utiliza ese razonamiento, o hasta habrá otros que dirán "¿no hablabamos del amor?"; creanme, ya vamos a retomar eso en breves, pero me debo hacer un espacio para hablar de los valores que se han dejado de lado y que son la causa de tantos dolores de cabeza por los que hoy les vengo a hablar:

¿Cuántas veces vieron personas que discutían con otras por 'problemas' que carecían de sentido? ¿Y agresiones verbales o hasta físicas? Todo eso no habla mas que mal sobre lo que hoy en día estamos acostumbrados a escuchar y ver, literalmente convivir con ello... "la falta de respeto".
La falta de respeto yace desde un punto interno de cada uno, donde el personaje que la aplica no es capaz de resolver sus propias situaciones, llevando ese problema archivado a la realidad, y una vez a flor de piel, transmitirlo al prójimo. Ese tipo de acto que uno ya toma como costumbre y que no se le da la atención suficiente, logra el gran problema al cual quería llegar... la desconfianza sobre el prójimo.

Me detengo breve para charlar sobre esto, para poder retomar el hilo principal. ¿Ustedes creen que una persona que convive con la falta de respeto, los razonamientos ilógicos y las desmoralizaciones cotidianas, puede entregar su corazón y dejar que una persona entre a él para brindarle cariño?
Es muy difícil en el mundo de hoy hacerlo, ya por el simple hecho de que todos estamos curtidos y "vivimos bajo el mismo techo", donde todos vivimos las situaciones en las que el mundo se maneja y que día a día nos aliena un poco más, queramos o no. 
Esa falta de respeto general, esa contención casi nula que tenemos, la suma de cada uno de esos pedacitos que completan este rompecabezas hace que nuestra mente y corazón se abran de maneras inesperadas, y responda de la misma manera a cada uno de los actos que tanto genera como recibe.

Hablemos nuevamente de lo que nos interesa: El amor. No quiero generalizar ni tampoco decir que es una regla básica para la vida de cada persona que lea esto, pero la verdad es que estoy convencido a esta altura después de todo lo vivido que el que no sufrió por amor es porque no se abrió a recibir los 'golpes' inesperados que brinda cada persona, de manera única y original. La única forma de encontrar ese ser preciado y que trabaje a nuestra misma frecuencia no es más que buscando y buscando en este inmenso mar de corazones alocados que están en la misma búsqueda que el nuestro, desde hace largo tiempo atrás.


Para ir redondeando el tema (ya son las 05:14 A.M. y tengo una pesadez considerable en los ojos), ¿se acuerdan que hablé de "la decisión"? Bueno, la decisión no es mas que la encomendación que le damos a nuestro corazón a la hora de amar. A qué me refiero con esto... algo tan simple como la decisión que cada uno toma cuando opta por una u otra acción en la vida. Si uno decide amar a determinada persona, es porque previamente se encomendó la tarea de cuidar y proteger a la misma, no importa lo que pase. Suena un poco extremista cuando es una relación que no conlleva una atadura total, pero les aseguro algo: ahi afuera  va a haber una persona de la cual ustedes posiblemente se enamorarán, harán que el sienta lo mismo, y cuando ustedes crean que ya fue suficiente, el que sufrirá por la pérdida será ese pobre individuo, ese que alguna vez dió por ustedes lo mismo que ustedes creían ser capaces de dar. No dejen que "la decisión" obstruya la razón, sean felices y hagan feliz, que para eso está la vida... para dar lo mejor de uno.



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